Hay entrevistas que son especiales por el contenido… y otras que lo son por la historia que hay detrás. Esta es de las segundas.
Santiago no es solo el bajista de Ultraligera. Para mí es, antes que nada, uno de esos alumnos que ves entrar siendo un chaval y al que acompañas durante años viendo cómo crece, cómo madura musicalmente y cómo poco a poco se convierte en el músico que soñaba ser. Empezó conmigo cuando tenía apenas trece o catorce años, con ilusión, curiosidad y muchas ganas de aprender.
Y hoy vuelve, pero ya no como estudiante, sino como profesional que está viviendo de la música.
Para un profesor no hay mayor satisfacción que ver a un alumno volar solo. Y cuando además lo hace bien, con una banda que funciona, con canciones que conectan y con una carrera que despega, la sensación es difícil de describir.
Esta entrevista nace precisamente de ahí: de las ganas de sentarnos, charlar con calma y que pueda contar su experiencia real desde dentro de la industria.
Porque muchas veces hablamos de vivir de la música como si fuera un concepto abstracto, un sueño lejano o algo reservado a unos pocos. Pero en este caso estamos hablando de alguien que ha recorrido ese camino paso a paso, desde las clases, los ensayos, los primeros trabajos musicales, hasta los escenarios llenos y las giras.
Lo que sigue no es teoría. Es conversación real entre profesor y alumno muchos años después, mirando atrás, analizando el proceso y compartiendo aprendizajes que pueden servirle a cualquier músico que esté recorriendo su propio camino.
Santiago empezó a formarse siendo adolescente. Llegó a clase con 13 o 14 años pensando que ya tocaba bastante, pero pronto descubrió que todavía tenía mucho que aprender. Durante sus años de estudio trabajó técnica, ritmo y teoría musical, aspectos que terminaron siendo fundamentales en su desarrollo.
Hoy explica que la teoría no la usa para pensar mientras toca, sino como herramienta cuando compone. Su proceso creativo suele empezar de forma intuitiva: toca libremente hasta encontrar algo que le gusta y lo graba.
Después, cuando necesita desarrollar esa idea, utiliza conocimientos de armonía y estructura para hacer que la música crezca y suene más completa. También recuerda que, aunque nunca le gustó estudiar en general, la teoría musical sí le resultó interesante porque era aplicable directamente a lo que quería hacer: tocar y componer.
Antes de empezar, me gustaría decirte que Santiago colabora en esta academia y tiene varias clases en los cursos de Debajo Eléctrico. Puedes ver dos canciones en el curso de repertorio de Ultraligera tocadas por él y explicadas por él. También puedes aprender sobre el equipo que lleva en directo en el curso de Equipo del bajista.
El proceso hasta poder dedicarse profesionalmente
El momento actual de su banda ha llegado rápido, pero el camino previo ha sido largo. Durante años tocaron juntos sin resultados masivos, y solo recientemente el proyecto ha crecido de forma muy visible.
Antes de vivir de su grupo, Santiago trabajó en diferentes ámbitos relacionados con la música: tocando versiones en eventos, dando clases, trabajando en locales de ensayo o realizando tareas técnicas dentro del sector. Explica que vivir de la música no siempre significa hacerlo de una sola actividad, sino combinar diferentes trabajos musicales mientras el proyecto principal se desarrolla.
Para él era importante que cualquier trabajo estuviera relacionado con la música. Considera que cuando trabajaba en algo ajeno al sector, su mente estaba en otro sitio y le costaba concentrarse después en avanzar musicalmente.
El crecimiento de su banda – Ultraligera
El punto de inflexión llegó cuando comenzaron una gira de salas y comprobaron que las entradas se agotaban con rapidez. Después llegaron conciertos ante miles de personas y la sensación de que el proyecto estaba despegando de verdad.
Según explica, el crecimiento se debe principalmente a las canciones y al trabajo constante. La banda cuida todos los detalles: el sonido en directo, la imagen, el contenido que publican, el material visual y la forma de comunicar lo que hacen.
En redes sociales muestran su día a día tal y como es, sin inventar situaciones. Utilizan sus perfiles como una especie de documental continuo del grupo: viajes, pruebas de sonido, conciertos o momentos cotidianos. Ese enfoque forma parte de la identidad del proyecto.
El papel actual de las discográficas
Durante la charla hablamos también del papel de las discográficas. Santiago comenta que antiguamente eran imprescindibles para fabricar discos y distribuir música, pero que hoy muchas de esas funciones pueden hacerse directamente desde el propio proyecto.
Actualmente, explica, un grupo puede subir su música a plataformas digitales, fabricar copias físicas, diseñar su material visual y vender su propio merchandising. Por eso observa que muchas discográficas se interesan por los artistas cuando estos ya han demostrado que funcionan por sí mismos.

Cómo trabajan internamente como banda
Otro aspecto que destaca es la organización interna del grupo. Todos participan en las decisiones y se implican tanto en la parte artística como en la organizativa. Cada miembro tiene su función y todos conocen bien el trabajo de los demás.
En su caso, además, existe buena relación personal entre los integrantes, algo que considera clave. Pasan mucho tiempo juntos viajando y tocando, por lo que llevarse bien facilita el funcionamiento del proyecto.
Musicalmente también cuidan la comunicación. Por ejemplo, él ensaya a veces solo con el batería para ajustar al máximo el groove y entender perfectamente lo que ocurre rítmicamente en cada canción.
La experiencia de tocar en directo y girar
Santiago describe el directo como uno de los aspectos más intensos de su profesión. Habla de la adrenalina y la energía que se genera en el escenario, especialmente cuando el público canta y reacciona a las canciones.
Al mismo tiempo, reconoce que la vida de gira tiene una parte exigente: viajes largos, dormir en ciudades distintas y vivir constantemente con una maleta preparada. Con el tiempo se ha acostumbrado a ese ritmo, hasta el punto de que lo considera parte normal de su día a día.
También menciona el desgaste físico que puede suponer actuar con intensidad en cada concierto, algo que forma parte de la profesión cuando se vive de tocar en directo.
Diferentes formas de vivir de la música
Uno de los puntos que más se repiten durante la conversación es que vivir de la música no tiene una única forma. En su caso, han empezado a vivir de su banda recientemente, pero durante años combinaron distintas actividades musicales.
Según explica, se puede vivir de la música tocando, enseñando, produciendo, grabando o trabajando en el ámbito técnico del espectáculo. Lo importante para él era mantenerse siempre dentro del entorno musical y seguir avanzando.
La utilidad de saber de todo un poco
A lo largo de su trayectoria ha pasado por diferentes roles dentro del sector, desde músico hasta técnico. Esa experiencia le ha permitido entender mejor cómo funciona cada parte del proceso y reconocer rápidamente si algo está bien hecho o no cuando llega a un escenario o a una producción.
Por eso recomienda a los músicos aprender más allá de su instrumento: grabación, sonido, producción o cualquier disciplina relacionada. Considera que hoy en día esas habilidades forman parte natural del perfil de un músico.
En la actualidad su banda se encuentra en una etapa de crecimiento importante, con conciertos multitudinarios y nuevos proyectos en marcha. Están preparando material nuevo y una nueva gira con un espectáculo más elaborado.
Después de años de trabajo, aprendizaje y constancia, su situación actual refleja el resultado de ese recorrido progresivo dentro del mundo musical.
Mucha suerte!
Ver a Santiago hoy, después de tantos años, es una de esas cosas que dan sentido a todo. A las horas de clase, a los ejercicios de ritmo que parecían interminables, a la teoría que costaba al principio y a cada pequeño avance que en su momento parecía solo un paso más. Porque al final, esos pasos son los que construyen un camino.
Como profesor, uno intenta enseñar técnica, conceptos, herramientas… pero en realidad lo que más desea es que el alumno encuentre su voz propia. Y cuando eso ocurre, cuando ves que alguien ha sabido transformar todo lo aprendido en algo auténtico, personal y real, entiendes que el esfuerzo ha merecido la pena.
Su historia no es la de un golpe de suerte ni la de un éxito instantáneo. Es la historia de alguien que ha estado ahí durante años, trabajando, aprendiendo, tocando, equivocándose y volviendo a intentarlo. Y quizá eso sea lo más valioso que se puede extraer de esta conversación: que vivir de la música no es magia, es proceso.
Para mí ha sido un orgullo verle crecer como músico… y todavía más como persona.
Y tengo la sensación de que esto no ha hecho más que empezar.